Conferencia: La arquitectura de Víctor Schmid

Participa de esta conferencia para profundizar sobre la vida y obra del reconocido arquitecto suizo Víctor Schmid, quien le heredó a Colombia varias obras arquitectónicas de su autoría, basadas principalmente en la vivienda.

Según el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, a "Schmid no se le puede ver únicamente como arquitecto, sino también como artista, diseñador y ejecutor de sus obras... No solo se encargaba de realizar los diseños arquitectónicos de sus proyectos, sino también los muebles y objetos que pudieran requerir".

Asegura además que Schmid "siempre estuvo interesado en que sus proyectos pudieran satisfacer al hombre como ser integral y se preocupaba porque sus condiciones físicas y espirituales se pudieran suplir de alguna forma".

30 de Noviembre de 2017, de 07:00 PM a 09:00 PM GMT -5

Calle 92 No. 16 - 11



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Conozca más sobre Victor Schmid

Víctor Schmid, famoso y reconocido arquitecto suizo, nace el 11 de agosto de 1909 en St. Gallen, Suiza, ciudad en donde reside hasta 1926, año en el que se traslada a Colonia, Alemania, para realizar sus estudios de Arquitectura en el Kölnerwerkschule. Para los años 1930, Schmid regresa a su patria natal -habiendo ya cumplido su formación como arquitecto- debido al fortalecimiento cada vez mayor del Movimiento Nacional Socialista, los nazis; así, Schmid, comienza su práctica profesional en Suiza donde realiza distintos proyectos residenciales, algunas remodelaciones y ampliaciones, principalmente en St. Gallen y Zürich. Ya para 1939 junto con su esposa, Lydia Gossenreiter, deciden salir del continente europeo y, tomando el último barco que salía de Génova, emprenden su viaje por el Mediterráneo, con un destino final proyectado, Brasil, donde los esperaba una tía de Schmid que residía en Río de Janeiro. Sin embargo, la guerra los sorprendió cruzando el Canal de Panamá; por fortuna, el “Conte Biancamano”, su barco, logró llegar hasta el puerto de Buenaventura, Colombia.

El país no se salva de la influencia norteamericana y gracias a esto Colombia se ve obligada a declarar la guerra a la alianza germano-italiana, por lo cual el barco italiano quedó bloqueado y no pudo salir de Buenaventura sino hasta 6 años después. Al desembarcar, don Victor Schmid conoce a Walter Röthlisberger, Cónsul Plenipotenciario de Suiza, quien lo motiva a viajar al interior, a Bogotá, lo cual se convirtió en una gran aventura según cuenta su hijo Urs Schmid para “El Tiempo” en el 2009, en donde también cuenta por las que tuvieron que pasar sus padres: viajaron en camión mientras se pudo y hasta en burro; en su viaje desde el Valle del Cauca hasta Bogotá, atravesaron diferentes municipios del país y don Victor pudo apreciar construcciones en tapia pisada y en adobes, así como los ranchos del Magdalena, con estructura de madera rolliza y techo de paja. Al ver esto, Schmid se da cuenta de que en este país podrá armonizar la arquitectura vernácula que siempre lo caracterizó con los materiales y las técnicas constructivas existentes. Podría decirse que fue una casualidad el hecho que las campanas de guerra sonaran antes que Schmid y su esposa Víctor Schmid, famoso y reconocido arquitecto suizo, nace el 11 de agosto de 1909 en St. Gallen, Suiza, ciudad en donde reside hasta 1926, año en el que se traslada a Colonia, Alemania, para realizar sus estudios de Arquitectura en el Kölnerwerkschule. Para los años 1930, Schmid regresa a su patria natal -habiendo ya cumplido su formación como arquitecto- debido al fortalecimiento cada vez mayor del Movimiento Nacional Socialista, los nazis; así, Schmid, comienza su práctica profesional en Suiza donde realiza distintos proyectos residenciales, algunas remodelaciones y ampliaciones, principalmente en St. Gallen y Zürich. Ya para 1939 junto con su esposa, Lydia Gossenreiter, deciden salir del continente europeo y, tomando el último barco que salía de Génova, emprenden su viaje por el Mediterráneo, con un destino final proyectado, Brasil, donde los esperaba una tía de Schmid que residía en Río de Janeiro. Sin embargo, la guerra los sorprendió cruzando el Canal de Panamá; por fortuna, el “Conte Biancamano”, su barco, logró llegar hasta el puerto de Buenaventura, Colombia. El país no se salva de la influencia norteamericana y gracias a esto Colombia se ve obligada a declarar la guerra a la alianza germano-italiana, por lo cual el barco italiano quedó bloqueado y no pudo salir de Buenaventura sino hasta 6 años después. Al desembarcar, don Victor Schmid conoce a Walter Röthlisberger, Cónsul Plenipotenciario de Suiza, quien lo motiva a viajar al interior, a Bogotá, lo cual se convirtió en una gran aventura según cuenta su hijo Urs Schmid para “El Tiempo” en el 2009, en donde también cuenta por las que tuvieron que pasar sus padres: viajaron en camión mientras se pudo y hasta en burro; en su viaje desde el Valle del Cauca hasta Bogotá, atravesaron diferentes municipios del país y don Victor pudo apreciar construcciones en tapia pisada y en adobes, así como los ranchos del Magdalena, con estructura de madera rolliza y techo de paja. 

Al ver esto, Schmid se da cuenta de que en este país podrá armonizar la arquitectura vernácula que siempre lo caracterizó con los materiales y las técnicas constructivas existentes. Podría decirse que fue una casualidad el hecho que las campanas de guerra sonaran antes que Schmid y su esposa hubiesen llegado a su destino final planeado, Río de Janeiro y que justo se encontraran en tierras colombianas cuando se hizo imposible continuar ese viaje. Se integró profundamente con el país, con la Sabana y con Bogotá, creó un lenguaje propio y único que rápidamente fue aceptado por las personas que querían nuevas casas, diferentes de las de los primeros arquitectos colombianos, en las décadas de 1940 y 1950, que en su afán por la modernidad y por las teorías corbusieranas no dejaron espacio para los ambientes íntimos, para los muros de piedra y los detalles de madera tallada, las lámparas de botella de vidrio, con lazos, para el calor de hogar, para la artesanía y el arte aplicado a la arquitectura, que siempre caracterizaron al maestro suizo. Lamentablemente el legado que dejó el arquitecto Víctor Schmid en Colombia, especialmente en Bogotá y sus alrededores, desafortunadamente hoy no se puede apreciar ni siquiera la mitad, aunque su hijo Urs ha logrado acumular gran parte de las piezas que lo componían, como puertas, columnas de piedra, lámparas, ventanas y detalles arquitectónicos, que en algún momento logrará conservar debidamente en un museo. En resumen, Victor Schmid configura la imagen del arquitecto que ha perdido el mundo moderno, un buen diseñador, un artista, un sujeto sensible capaz de construir, al estilo de los bisabuelos, como lo definió Alfonso Dávila Ortiz, con acabados de extraordinario refinamiento sobre materiales relativamente comunes y sencillos. Al ingresar en una de sus casas se siente cómo el maestro suizo proyectaba en sus construcciones la sensación de refugios, el ambiente del hogar en toda una unidad, las cubiertas de teja española enmohecida, producen, en conjunto, un bello espacio, amable, acogedor, cálido, permanente y ojalá eterno. Esa unidad que tiene de todos modos las comodidades de la vida moderna y un diseño lógico y funcional, no pasa de moda: están vigentes, son construcciones a tono con cualquier época, prácticas y flexibles.