Curso el Color en la Historia del Arte

Participa en el curso el Color en la Historia del Arte y conoce durante 10 sesiones el ciclo "Cromofilia: el color en la historia del arte", el cual presenta una mirada diferente a la narrativa lineal de la historia del arte, en la cual el protagonismo no lo rige ni los artistas ni e movimiento sino la manera en que la imagen y los elementos se convierten en los principales conformadores de la obra de arte. Revisar el color de forma independiente permite no solo un recorrido particular a la historia del arte sino comprender la manera en que la mirada se va transformando con el tiempo, cómo cada color cambia su simbolismo en cada época a partir de la forma en que los artistas lo interpretan y replantean.

Así, aunque cada sesión analice un color de forma autónoma, cada sesión puede llegar a abordar hasta 2000 años de historia, analizando, comparando y emparentando formas tan disímiles y lejanas como los frescos de Pompeya, como la obra de Anish Kapoor que nos acompaña en este fondo. En ambos, el color no es solo un accesorio sino todo un lenguaje expresivo que se aprovecha de la historia y de la percepción para enunciarse. 

 

El curso tendrá una duración de 10 sesiones cada viernes a partir del 16 de febrero hasta el 27 de abril de 10:00 a.m. a 12:00 m.

 

VALOR 

$35.000 afiliados (cada sesión)

$40.000 invitados (cada sesión)

$330.000 afiliados (curso completo)

$380.000 invitados (curso completo)  

Del 16 de Febrero al 27 de Abril de 2018

Calle 92 # 16 - 11

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Programa

                  

Sesión 1

Colores tierra

Posiblemente la historia del arte inicie con la tierra como herramienta de expresión de los primeros hombres artistas, y aunque las cavernas prehistóricas dejan prueba de esos primigenios colores como única posibilidad para hacer sus creaciones, el barroco en su tenebrosa penumbra parece retomarlos, así como el siglo XX Picasso en su afanosa búsqueda del cubismo con Braque y por supuesto las corrientes del Land Art. La tierra como elemento conductor comunica el arte de todos estos distintos periodos.

Sesión 2

Rojo

Los pintores florentinos del renacimiento consideraban el rojo como el más importante de los colores. Es además uno de los más arriesgados y peligrosos para trabajar como pintor, como lo prueba el retrato del Papa Inocencio X hecho por Diego Velázquez, una pintura a la cual el artista lleva hasta el borde del abismo su composición, que se salva de perder el protagonismo del pontífice por el exceso de escarlata. Por el contrario, consciente de su poder de atracción, Amish Kapok trabaja directamente con el pigmento como materia –tal como lo extrae de las tradiciones hindúes-, y lo exhibe como bloque y como matiz al mismo tiempo, seguramente concordando con la idea de los grandes pintores florentinos.

Sesión 3

Azul

Cuando Yuri Gagarin dio la vuelta a la órbita de la Tierra por primera vez reparó en sus entrevistas en una frase contundente: la tierra es azul. La frase caló en la mente del francés Yves Klein quien antes de ser comisionado para su pintura mural en la ópera de Gelsenkirchen viajó a Italia para ver los bloques de azul que daban atmósfera en la pintura mural de Giotto en la Capilla Scrovegni. El azul tanto en el uno como en el otro era la representación física del espacio, y de dos valores fundamentales opuestos: la plenitud y el vacío. Para Picasso el azul sería la catarsis para sobrellevar el suicidio de su amigo Casagemas y se convertiría en uno de sus más interesantes periodos.

Sesión 4

Purpura

Es curioso que algunos críticos y doctores de dudosa reputación inventaran la patología llamada arbitrariamente “indigomanía” para referirse a la caprichosa forma en que los impresionistas desbordaban de purpura en sus pinturas. Su desacertado comentario desconocía que nunca hubo una generación más atenta por el estudio del color y que sus experimentaciones se basaban en autoridades de las investigaciones cromáticas tan competentes como Goethe, Newton y Chevreul. Hasta en Colombia llegaría esa queja al referirse a las pinturas de Andrés de Santamaría, quien, decepcionado por el ambiente cultural ciego, o por lo menos extremadamente ceñido a los colores correctos, decidió irse para no regresar jamás.

Sesión 5

Dorado

El oro como símbolo de poder es inherente al pasado glorioso de las manifestaciones artísticas más despampanantes. Las iglesias católicas bañadas en oro buscaban representar un poder lejano al terrenal, aunque tuvieran que empeñar en la tierra grandes fortunas como inversión después de la vida. Ni Zeus pudo evitarse la tentación de seducir en manera de lluvia dorada porque ante su presencia, como la de las obras de Klimt, es imposible esconder la sensación de atracción

Sesión 6

Amarillo

La casa amarilla no solo fue el punto de reunión de una de las colaboraciones más espléndidas de la historia del arte, sino que fue en medio de ese tono que sus obras se conectaron. Van Gogh y Gauguin, tan disímiles en métodos y ejecución fueron en cualquiera de sus caminos lo suficientemente arriesgados para usar sin recatos uno de los colores más difíciles de la escala cromática. Pocos como Vermeer lo habían usado con tanta frecuencia antes, pero muchos después de los postimpresionistas encontrarían su potencial simbólico y expresivo.

Sesión 7

Verde

En gran medida el verde basa la tradición de su uso en la mirada al paisaje, desde antes de Claude de Lorraine hasta más allá de Paul Cezanne. Y si la naturaleza servía de inspiración para teñir de pigmento verde las obras, los grandes paisajistas se asombrarían al ver cómo el fenómeno inverso sería realizado por un mago del color como Olafur Eliasson, quien tiñe de verde los ríos de ciudades europeas con químicos no tóxicos para alentar a los espectadores a reactivar su relación con el paisaje. Ni siquiera por esta espectacular presencia de color de Eliasson habría dejado de odiarlo Piet Mondrian, quien expresaba sin paliativos que el verde era un color inútil.

Sesión 8

Blanco

El blanco no es solo el color real de la luz, sino además la representación simbólica de la pureza. Con este sentido ha sido usado desde la arquitectura de Le Corbusier hasta en los acromos de Piero Manzoni, aunque ninguno como el venezolano Armando Reverón logró expresar de mejor forma la luz como materia en su pintura. Si el ideal de belleza del arte durante siglos fue el impertérrito blanco del mármol tanto en la escultura de la antigüedad greco-romana hasta los neoclásicos desnudos de Canova, la revolución debió ser transgresora y polémica cuando Malevich presentó su propio ideal con el “Blanco sobre blanco”.

Sesión 9

Gris

La neutralidad de la grisalla permitió que miles de artistas a lo largo de la historia pudieran estudiar el volumen y los extremos de los tonos opuestos para la luz y para la oscuridad. Aunque tal vez ningún artista como Picasso haya logrado detonar los poderes simbólicos del gris, en cuadros que como “Guernica” dejan una extraña sensación ante el espectador, donde la escala cromática entre blanco y negro opera como un elemento misterioso y de tensión. Ese testimonio bélico que es la obra maestra de Picasso da el contrapunto para artistas que han basado su pintura en la fotografía, como Gerhard Richter, que en los años 60 centra su trabajo en el gris como color que evoca a la memoria, perdiendo así la neutralidad a la que había estado relacionado el color.

Sesión 10

Negro

Como antítesis de la luz, Caravaggio, el maestro de la penumbra, usó sin consideración el negro para dejar entre tinieblas gran parte de la imaginería religiosa. Así, copiado por generaciones internacionales que exprimieron hasta sus últimas consecuencias la oscuridad del negro en oposición a sus destellantes representaciones de la luz –como en las velas de Georges de La Tour- diríamos que no hay barroco ni chiaroscuro sin el negro. Pero tampoco tendríamos al mejor y más enigmático Goya ni mucho menos la maravillosa polémica sobre la exclusividad a Anish Kapoor para usar el Vantablack; es decir un artista monopolizando el uso del pigmento negro más oscuro que haya existido.

 

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